Sem, Cam y Jafet
Me han acusado de antisemitismo por apuntar con el dedo al Goliat que ahora va de judío para poder hacer el filisteo masacrando a palestinos gazatíes como quien mata moscas a cañonazos. La etiqueta de antisemita la ponen hoy a diestro y siniestro un Netanyahu matón o un Trump mamón y la endilgan a tocristo que no esté con su dios, que no es otro que el Dinero revestido de Yahvé y reinando sobre tierras ocupadas, su majestad becerra y pintada de oro, divinidad que calza bota de hierro y alza un cayado-moisés convertido en espada... de fuego, naturalmente, como la del ángel del Edén.
Semitas son los descendientes de Sem, uno de los hijos de Noé junto a Cam y Jafet y, por tanto, padres de toda la humanidad renacida tras el Diluvio, según dice el hebreo en su Biblia de pueblo elegido y olé. Pero entre los semitas hay judíos respetables y sionistas enfermos, no confundirlos. El sionismo va de política ciega y ultranacionalismo cerril, así que lo de antisionista me cabría, pero ni me tienta. Antisemita, no. Y como «este mal que no mejora no es de ahora», quizá en su origen está el quid de la vileza, pues todo viene de una cruel y desmedida maldición al contar esa Biblia que, tras el Diluvio, plantó Noé una viña y a lo tonto descubrió el mosto que, fermentado, se convirtió en vino, y que bebiéndolo al tuntún pilló una cogorza tan bíblica con su mujer, que acabaron los dos en cueros durmiendo la moña en su tienda... y que, en esto, entró allí Cam y, viendo a su padre in púribus, corrió a chivarse a sus hermanos para que vieran el espetáculo; pero Sem y Jafet, avergonzados, entraron de espaldas para no verlo y cubrieron su cuerpo saliendo en el acto de allí. Y que a la mañana, enterado Noé del pitorreo, llamó a capítulo a Cam y le soltó la brutal maldición condenando a sus descendientes (que poblarían Palestina y Egipto, los futuros árabes) a ser esclavos de Sem y los suyos, a los que concedió la Tierra Prometida, ¡premio! (los descendientes de Jafet poblarían Europa, nosotros, poca cosa). Aclarado, pues, el origen de la eterna bronca entre Cam y Sem. Y salta la pregunta: ¿de qué carajo salieron entonces los chinos?... (mañana, más).
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